Por Felipe Areyuna Máster en Gestión Deportiva Universidad Politécnica de Valencia España.
Son infinitas las veces que hemos escuchado que las empresas privadas no tienen interés en apoyar el deporte. Desde una perspectiva altruista, es posible que toda empresa privada pueda ser encasillada en esta concepción, siendo tachada como una empresa que no tiene interés en el bien común. Sin embargo, esto resulta contradictorio si pensamos que toda empresa es creada con la intención de entregar soluciones a los problemas del ser humano como lo son satisfacer necesidades en distintas facetas de la vida. Es más, resulta complejo pues una empresa, que ya se preocupa por generar bienes y servicios para ayudar a la comunidad, que deben ser rentables y mantenerse en el tiempo evitando cerrar por una incorrecta definición de estructuras de costes, precios o de público objetivo, deba destinar parte de sus ingresos para apoyar al deporte.
Considere el siguiente ejemplo. Un día un padre le dice a usted si podría donar parte de sus ingresos a un joven deportista de mucho talento, pero no conoce, por ende no sabe dónde vive, no conoce sus resultados, ni si quiera lo ha visto desempeñarse en la disciplina a la que pertenece, ¿tendría interés en apoyarlo? Difícilmente accedería a ello, más si sus recursos son limitados y están destinados a propósitos personales (familia, calidad de vida, servicios básicos, inversiones, etc.) De la misma manera, las empresas deben manejar sus recursos en función de determinados propósitos comerciales y desde ahí eventualmente realizar acciones sociales que podrían traer beneficios a las comunidades. Por ejemplo, un empresario regional que se dedica a la venta de repuestos automotrices y desea dar a conocer sus servicios podría ver con interés que la realización de un torneo de futbol amateur podría ayudarle a difundir su marca. O lo que sucede cuando un gran actor del sistema financiero, como por ejemplo Banco de Chile, patrocina a la selección de rugby de Chile para posicionar su marca. Esto significa que estas empresas independientes de su tamaño, les interesa generar conexiones con el deporte por los beneficios que podría traer para su marca y para los consumidores. En este sentido es sumamente importante que toda actividad deportiva tenga como soporte estrategias especializadas para que pueda proyectarse con alto valor para todos quienes se involucren en ella. Hablamos de una gestión deportiva profesional en términos de marketing y comercialización.
Un producto deportivo ya sea un bien o servicio, debe concebirse definiendo sus conceptos básicos como una correcta determinación de un público objetivo, la definición adecuada del producto ofertado, la aplicación de marketing deportivo para igualar oferta y demanda deportiva, buena comunicación, gestión y planificación de sus actividades. Todo esto permitirá a un producto deportivo posicionarse positivamente y ser reconocido como una plataforma de difusión de alto interés para empresas de diversa índole, las cuales podrán ver opciones de patrocinio ya que visualizarán con entusiasmo la generación de valor a través de una alianza comercial.
Excelente artículo, felicidades
El deporte en sí, debería ser calificado de alto valor para todas las empresas, creo que es un mundo desconocido todavía, para la mayoría de las empresas, pero con la realidad que enfrentamos y los pasos agigantados que damos en un mundo globalizado, no será difícil concientizar.