Autor: Felipe Areyuna A. Máster en Gestión de Empresas Deportivas, Universidad Politécnica de Valencia, España.
Cada liga nacional de fútbol tiene su propio escenario para la formulación y ejecución de planes estratégicos en el desarrollo del fútbol profesional. Ya sea a nivel formativo, recreativo, educativo, de proyección o alto rendimiento, cada país presenta diferencias en poblaciones, poderes adquisitivos, infraestructuras, recursos y, sobre todo, cultura e idiosincrasia. Por ejemplo, un plan de desarrollo del fútbol formativo en Brasil difiere del de nuestro país debido a la cantidad de clubes y los resultados históricos obtenidos. De igual manera, abordar un área clave del fútbol profesional, como la asistencia a los estadios, requiere considerar realidades particulares: la cantidad de seguidores de los clubes, la propiedad de los estadios, los hechos violentos registrados y la legislación vigente.
En este artículo, abordaremos la seguridad en los recintos deportivos de fútbol profesional en Chile, planteándonos la pregunta: ¿Por qué no se llenan los estadios?
Generalmente, se asocia la baja asistencia a los estadios con la violencia, y, en consecuencia, se implementan planes y estrategias centrados en sanciones, exigencias y restricciones a los eventos con el objetivo de brindar mayor seguridad. En este contexto, «Estadio Seguro» ha representado un avance en la seguridad del fútbol profesional. Sin embargo, para consolidar nuestro fútbol, los clubes y sus hinchadas, es necesario realizar modificaciones más allá de este organismo, las que eventualmente provocarán modificaciones a su propósito y accionar, pues si bien las sanciones son esenciales para quienes cometen delitos o ponen en riesgo la seguridad, cuando las exigencias se tornan inalcanzables (como un número excesivo de guardias, limitaciones en los aforos o modificaciones estructurales a los recintos), se termina sacrificando la asistencia en favor de la seguridad, cuando lo correcto es que ambas vayan de la mano. Si las sanciones y restricciones siguen siendo el eje central de los partidos de fútbol, éste no se valorizará y los hinchas no regresarán a los estadios, ya que es evidente que este enfoque ha llevado a una disminución de los asistentes. El primer paso entonces debe ser revalorizar el espectáculo desde la perspectiva del entretenimiento y considerar a los protagonistas: los clubes, las hinchadas y los seguidores del fútbol.
En Chile, existen barras de gran tamaño y reconocimiento social, así como otras más pequeñas, pero igualmente significativas. Todas representan un activo social, ya que reflejan valores e intereses vinculados a un club, su historia y su patrimonio deportivo, generando identidad y representando ciudades y culturas. Según ChatGPT, un modelo de lenguaje desarrollado por OpenAI, un «activo social» en el contexto de las barras de fútbol puede definirse como «un conjunto de elementos, prácticas y valores que tienen un impacto positivo dentro de la comunidad» (OpenAI, 2025). Por ello, es fundamental considerar a las barras por su valor social y su contribución al espectáculo. Asociar la violencia con las hinchadas es desaprovechar su potencial, lo que no sucede en las ligas más importantes del mundo, donde los estadios se llenan y se disfrutan con animaciones impresionantes. Si en Inglaterra no se hubiera apartado la violencia de los estadios, los «Hooligans» seguirían dominando la escena; en cambio, se implementaron estrategias que buscaron consolidar la liga como un producto de excelencia promoviendo el respeto, la convivencia y el aporte del público al espectáculo junto al respaldo de un sistema de seguridad sólido.
Si las hinchadas son positivas, ¿por qué el fútbol sigue asociado con la violencia? Como toda actividad social, el fútbol también es vulnerable a aspectos negativos que requieren atención. Lo clave es reconocer a las barras como un activo y protegerlas, incorporando sus elementos positivos dentro de un marco jurídico adecuado y, sobre todo, dentro de un concepto de espectáculo que las haga responsables y partícipes.
Respecto a la violencia, ésta responde a individuos o grupos que generan interacciones de riesgo para su integridad y la de los demás asistentes. En este sentido, es fundamental enfocarse en dos aspectos:
- Identificación de los asistentes y su historial de compra, tanto para otorgar beneficios como para aplicar sanciones a quienes tengan un mal comportamiento.
- Implementación de tecnología en seguridad, asegurando que todos los recintos cuenten con un sistema de identificación de asistentes en línea y un circuito cerrado de cámaras eficaz.
Un enfoque relevante desde el marketing es generar un «track» de asistencia, que valore la cantidad de eventos e ingresos por asistente y fomente la fidelidad del espectador. Esta información debe utilizarse para ofrecer incentivos y para acciones preventivas contra riesgos y violencia. Además, la relación hincha-club debe extenderse más allá de los partidos, con interacciones diarias que fortalezcan la comunidad futbolística.
Beneficios de un estadio lleno
La organización central del fútbol, junto con las autoridades, directivos de clubes y los propietarios de los estadios, deben establecer un plan integral que tenga la voluntad de priorizar el concepto de espectáculo. Este plan no solo debe reconocer los beneficios del fútbol, sino asumir como una obligación el logro de éstos. Por ejemplo:
- Generar de puestos de trabajo, mientras más asistentes, más recurso humano se requiere.
- Aumentar el consumo de empresas y negocios locales definiendo horarios atractivos para los partidos.
- Promocionar turísticamente la ciudad en cada evento, posicionando la ciudad, sus atributos y formas de realizar visitas.
- Revalorizar el espectáculo del fútbol, aumentando el valor de mercado de la liga y beneficiando a todo el ecosistema social, económico y deportivo del cual un club y una ciudad son partes.
- Propiciar las relaciones con patrocinadores y auspiciadores trabajando en campañas comunicacionales junto a ellos, destacando los partidos de local e invitando a la comunidad a ser parte de ellos.
- Aumentar la práctica del fútbol, en especial femenino y adaptado, ya que muchos se animarán e incentivarán cuando existe una liga atractiva, en especial los más jóvenes.
Recomendaciones para llenar los estadios
Presentamos algunas recomendaciones para que toda liga profesional de fútbol logre un objetivo fundamental: llenar los estadios en cada fecha del torneo y en todos los partidos de la liga.
- Plan de Animación Integral: Diseñar una estrategia nacional público-privada para definir y mejorar el espectáculo en los estadios de fútbol, coordinando de manera eficiente el evento deportivo. A partir de esta base, cada club podrá desarrollar sus propias estrategias.
- Enlaces profesionales: Incorporar encargados remunerados que actúen como nexo entre los directivos de los clubes, los equipos de gestión de eventos, las autoridades y las hinchadas.
- Gestores de Animación: Contar con especialistas en animación deportiva en estadios de fútbol, con conocimientos en seguridad, eventos masivos, publicidad y comunicaciones, además de un profundo entendimiento del deporte y, en particular, del fútbol.
- Seguridad especializada: Crear un cuerpo profesional de seguridad a nivel nacional, con personal experto en la gestión de estadios de fútbol y categorizado según los distintos requerimientos. Por ejemplo, la función de un guardia en accesos no es la misma que la de un guardia en el sector de camarines.
- Activaciones simbólicas: Incluir actividades y espectáculos en los eventos de fútbol que fortalezcan la identidad del club local y fomenten la camaradería con los visitantes. Ejemplos incluyen espectáculos en el entretiempo, ferias post partido y aplicaciones móviles con información en tiempo real.
- Viajes y asistencia de hinchadas visitantes: Implementar un plan específico para los hinchas visitantes que garantice traslados adecuados, servicios complementarios y precios accesibles, promoviendo su asistencia y apoyo a sus equipos.
- Campañas de concientización: Integrar en la comunicación de los partidos una campaña anual que refuerce la importancia del espectáculo futbolístico, destacando los servicios ofrecidos, las activaciones implementadas y el buen comportamiento de los asistentes. Estas campañas también deben extenderse al fútbol amateur y formativo, promoviendo valores como el respeto entre clubes, deportistas, técnicos, familias y público en general.
- Intervenciones sociales: Desarrollar planes de intervención social en conjunto con las hinchadas, fortaleciendo la relación entre clubes y seguidores para generar un impacto positivo en las comunidades.
- Reuniones periódicas: Mantener encuentros semanales, mensuales y anuales entre directivos, equipos de gestión de eventos, autoridades y seguidores, con el objetivo de planificar actividades y fortalecer la comunicación.
- Sistema de fidelización, premios e incentivos: Implementar un programa de recompensas que incluya descuentos, regalos, tarjetas de regalo y eventos especiales, tanto a nivel individual como colectivo, incentivando la asistencia regular y el buen comportamiento en los estadios.
- Creación de grupos de hinchas: Fomentar la formación y reconocimiento de agrupaciones de hinchas según ubicación geográfica, historia y afinidad con el club, fortaleciendo la identidad y cohesión de la afición.
Más allá de las discusiones sobre barras bravas y violencia y del nivel deportivo de los equipos, el fútbol debe concebirse como un espectáculo transversal, positivo y generador de múltiples beneficios. De esta forma, el fútbol profesional y en particular el fútbol chileno, seguirá teniendo la posibilidad de convertirse en una liga protagonista en Sudamérica y el mundo. Para lograrlo, es fundamental el compromiso de clubes, hinchadas y autoridades y transitar del Plan “Estadio Seguro» al Plan “Estadio Lleno».